domingo, 11 de diciembre de 2011

PAN DE AVENA, CALABAZA Y NUECES


Esta receta de pan de avena, calabaza y nueces es mi versión de una de Karlos Arguiñano que aprendí a hacer, si no recuerdo mal, hace unos cinco años. La primera vez la hice tal cual pero después se me ocurrió añadirle un toque de jengibre... ¡le va que ni pintado! y he variado la cantidad de alguno de los ingredientes.


Mucho tenemos que agradecerle a Arguiñano lo que nos ha enseñado a todos con sus programas de televisión. Recuerdo que cuando empezó yo no lo podía ver porque mi horario de trabajo no me lo permitía, lo grababa en vídeo para poder seguirlo y un compañero de trabajo me recortaba sus recetas que salían en un periódico de tirada nacional, no recuerdo cuál. En ese tiempo ni ordenador en casa, ni impresora... ni tiempo.

Incluyo esta receta en mis entregas navideñas porque, cuando está al horno, el olor que deja en la casa es de ensueño, de verdad, merece la pena hacerlo aunque sólo sea por perfumar la casa.

Una buena ocasión puede ser el Día de Reyes ya sea para comerlo en casa o para llevarlo por la tarde, a la hora de la merienda, a casa de los padres, de los suegros, de amigos... esas visitas que solemos hacer el día seis.

Llévenlo a casa de sus familiares y amigos y... a triunfar, la gente se suele quedar encantada!


Ingredientes:

200 gr de harina
200 gr de calabaza
100 gr de avena en copos
100 gr de azúcar
100 gr de nueces
1 cucharada de levadura
3 huevos enteros
3 claras
8 cucharadas de aceite de oliva suave
8 clavos de olor
1 naranja (utilizaremos la piel y el zumo)
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de jengibre en polvo


Preparación:

Troceamos la calabaza y la ponemos a cocer con no mucha agua. Cuando esté cocida, aproximadamente 15 minutos, la sacamos del agua, la escurrimos bien y la reservamos.


Mientras aprovechamos el tiempo para preparar otros ingredientes:

  • Lavamos la naranja, la secamos bien, rallamos su piel y sacamos el zumo y mezclamos piel y zumo. Yo esto lo hago porque se distribuye mejor la ralladura que es un ingrediente que se suele considerar seco pero la realidad nos dice que es húmedo.
  • Troceamos las nueces a cuchillo porque quedan mucho mejor, el robot nos las pulveriza mucho y es interesante que queden "tropezones".
  • Machacamos los clavos de olor, bien dentro de un mortero o entre dos papeles con la mano del mortero.

Cogemos un bol grande y empezamos a hacer la mezcla de nuestro pan de avena. Ponemos la harina tamizada, las nueces troceadas, la avena, el azúcar, la levadura, la canela, el jengibre, los clavos machacados, y mezclamos todos estos ingredientes "secos".

Ahora empezamos a añadir los elementos "húmedos": los huevos, las claras, el puré de calabaza, la mezcla de zumo y ralladura de naranja y el aceite.

Mezclamos bien para que queden bien integrados los distintos ingredientes y así obtener una masa homogénea.

Yo me pongo unos guantes de esos finitos de farmacia y mezclo a mano, creo que queda mejor.


Untamos con mantequilla y espolvoreamos con harina un molde rectángular, vertemos la mezcla que hemos hecho y al horno a 180º durante 45 minutos.

Como a los 30 minutos comprobaremos la cocción pinchando con una brocheta o una aguja de hacer punto porque el tiempo de cocción depende del horno; el tiempo que yo les he dado es lo que tarda en hacerse en el mío.

En casa nos lo tomamos normalmente así, tal cual, pero cuando viene alguien más golosillo lo acompaño con un par de mermeladas o una nata montada en casa y que no esté muy dulce.



¡¡¡BUEN DÍA DE REYES Y FELIZ 2012!!!

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sábado, 10 de diciembre de 2011

TRUCHAS DE BATATA (POSTRE NAVIDEÑO CANARIO)


 Mis "truchas de batata" puestas sobre un plato de la serie Garajonay diseñada por el pintor canario José Antonio García Alvarez, todo un lujo.


Esta receta es nuestra segunda entrega de ideas para Navidad. Hoy les traigo un postre navideño típico de Canarias. Para los que no lo conocen (los no canarios) son unas empanadillas dulces, rellenas de batata, almendra y aderezadas con matalaúva, canela, ralladura de limón y licor de anís.

Existen otras variedades en las Islas como las truchas de cabello de ángel e incluso truchas de almendra solamente, pero las truchas de batata son las más populares, las que nos traen recuerdos olfativos y gustativos de nuestra niñez, de la casa de mamá (sería "la trucha de Proust")

Recuerdo a mi padre amasando y estirando la masa con una botella y a mi madre haciendo el relleno y después rellenando y friendo las truchas...  los olores, las risas. Es uno de los recuerdos más tiernos que tengo de mi infancia.

Las navidades pasadas, en casa de mi hijo Tahiche  y Gloria (que nos acogen a Fayna, a Tindaya y a nosotros con todo el amor del mundo) ya me ayudó mi nieta Tindaya a hacer las truchas. Es una ocasión estupenda para hacer cosas juntos.

Vamos a ver cómo se hacen esas truchas, que si sigo me pongo más tierna. ;-)))

Ingredientes para 20 - 24 truchas:

1 kg de batatas amarillas (1)
1 cucharadita de moka de matalaúva (anís en grano)
2 palitos de canela
200 gr de almendras
Ralladura de 2 limones pequeños
Un trozo de cáscara de limón
100 gr de azúcar
1 cucharadita de postre de canela molida
1/2 copita de Anís del Mono

2 paquetes de obleas para empanadillas (2)
Azúcar glacé



Modo de hacerlas:

Ponemos en una olla rápida (3) las batatas, peladas y partidas en dos o tres trozos, junto con la matalaúva (mejor si la ponemos en una bolsita de hilo) y uno de los palitos de canela, cubrimos con agua, cerramos la olla y dejamos cocer durante 10 minutos desde que empieza a vaporizar.


Mientras vamos picando las almendras, esto lo podemos hacer a cuchillo, en un mortero o en el accesorio picador de la minipimer, que es como yo lo hice.


Pasados los 13 minutos de olla, dejamos que baje la válvula, abrimos y sacamos las batatas cocidas, las ponemos en un bol y las escachamos con un majapapas o un tenedor, nunca con la minipimer porque cogerá liga y se nos quedará como una especie de goma almidonosa.


Una vez escachada le añadimos las almendras picadas, el azúcar, la cáscara de limón rallada, la canela y el anís del Mono. Removemos bien todo. Probamos el punto de sabor y, si hiciera falta, rectificamos la cantidad de aderezo.


Dejamos enfriar esta masa y ya solamente nos queda rellenar las obleas y cerrarlas. Para que el cerrado nos quede perfecto y no se nos abran al freirlas es bueno mojar el círculo de la oblea con agua y luego terminar de cerrarlas con un tenedor.










Las freimos en un aceite que sea suave (oliva suave, aceite de semillas...) a la que añadiremos, en la sartén y mientras se calienta a fuego suave, un trocito de cáscara de limón y el otro palito de canela para aromatizar el aceite.










Una vez fritas las dejamos que escurran bien el aceite (4) y las espolvoreamos con un poco de azúcar glacé.











Y a disfrutar de este pedacito de navidad canaria


Para los que no las conocen y para los que conociéndolas no las han hecho nunca, anímense que no da nada de trabajo hacerlas y quedan muy ricas.

 Notas:

(1) La mejor batata para hacer truchas es la amarilla (en realidad por dentro es de color calabaza), es más dulce, más suave y menos fibrosa.

(2) Yo utilizo obleas de empanadillas, quien quiera, y tenga tiempo, puede hacer la masa pero ésta es una solución rápida y quedan fantásticas, solamente tenemos que escoger una buena marca.

(3) Opto por sancochar la batata en la olla porque es más rápido, pero si  tenemos tiempo y queremos hacerlo en caldero normal no hay problema. En ese caso el tiempo de cocción suele ser de alrededor de 25 minutos, dependiendo de la batata.

(4) Yo prefiero escurrir los fritos un cestillo con un plato hondo debajo para que caiga el aceite y no vuelva a tocar lo que estemos escurriendo. Estos cestillos los venden en las ferreterías y son muy baratos. Me da mejor resultado que el papel de cocina, se me reblandecen menos los alimentos.

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domingo, 4 de diciembre de 2011

COCHINILLO ASADO AL MODO TRADICIONAL


Tenemos las Navidades en puertas y estamos todos pensando en qué vamos a poner en la mesa, ya sea como plato principal, como entrante o como postre. Sin ser pretenciosa he querido empezar a poner en el blog algunas recetas que nos puedan servir para estas fechas.
En esta "primera entrega" les traigo un cochinillo asado de forma tradicional. Es un plato que queda muy lucido y es muy sencillo de hacer. 

Está, como todo lo que subo al blog, hecho en el horno de casa que es un aparato normal, incluso tirando a malillo por lo viejito que está , pero... es de la casa y con él tenemos que cocinar. 
Les digo esto para que no piensen que está asado en un horno especial, supermoderno o superantiguo. 

Así que preparar este asado está al alcance de todo el mundo, solamente tienen que seguir los pasos.



Ingredientes:

1 cochinillo=6 personas / 1/2 cochinillo=3 personas



Cochinillo
Manteca de cerdo (un poco derretida en el micro)
Sal gorda
Sal fina
Agua




Preparación:

A tener en cuenta:
  • El cochinillo, si es entero, deberá estar abierto como un libro o partido en dos a lo largo. 
  • Tenemos que contar con tres horas para tener el cochinillo listo en la mesa, contando con la preparación previa.

Preparando el horno:

Precalentamos el horno durante al menos 15 minutos al máximo (220º-250º) y cuando metamos el cochinillo lo bajaremos a la temperatura adecuada, que será de unos 170º.

Esto lo hacemos porque si precalentamos a la temperatura que vamos a cocinar al meter la pieza de carne baja mucho y lo que nos interesa es un golpe de calor que empiece sellando la carne.

El recipiente:

Cogemos una bandeja para horno y le ponemos un barro boca abajo untado en manteca.

Esto es para que no tenga contacto el cochinillo con los jugos que irá soltando y así nos quede crujiente.

El cochinillo:

Primer paso: Se unta el animalito, por las dos caras, en manteca con una brocha y protegeremos las orejas y el rabillo con papel de aluminio para que no se nos chamusquen. 


Untando la parte de la piel
Con su oreja y su rabito protegidos











Colocamos el cochinillo boca arriba (que veamos las costillas) en el recipiente que hemos preparado y se le pone sal gorda. Lo llevamos al horno poniéndolo a una altura media y en la parte más baja del horno ponemos un cacharro de barro (o de lo que sea que pueda ir al horno) con agua para que nos mantenga una humedad adecuada en el horno.
 
Seguimos untando...
Y lo salamos











 Bajamos el horno a 170º y lo dejamos durante 90 minutos.

Dentro del horno con su cacharro de agua debajo

Segundo paso: Pasado este tiempo lo sacamos, le damos la vuelta, pinchamos toda la piel del cochinillo con una brocheta y le ponemos sal fina. Lo devolvemos al horno a la misma temperatura (170º) durante 30 minutos más.


Así se queda pasados los 90 minutos. Aunque les parezca que está "muy blanquito" no se preocupen que, aun dado la vuelta, seguirá tostándose.

 Aquí les dejo un vídeo con el "pinchado" de la piel y el salado del cochinillo. 


video


Tercer paso: Sacamos de nuevo el cochinillo, le ponemos más manteca, subimos la temperatura del horno a 220º y lo dejamos hasta que la piel esté dorada y crujiente.

Aquí está sin dorar aún la piel
Sabemos que está en su punto de crujiente si golpeamos la piel con el dorso de una cuchara y la sentimos dura. Hace un ruido característico.

Nosotros, en este caso, le hemos puesto de guarnición unas papas panaderas clásicas: papas en rodajas, 3 dientes de ajo con cáscara y una cortadita, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo. Bien pochado todo a fuego muy lento y al final con un toque de tomillo limón y un chorrito de vino blanco.

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No hay foto del cochinillo entero al final del asado porque se malogró, pero aquí tenemos un par de raciones en las que podemos ver que la piel nos ha quedado perfectamente dorada y crujiente. Antes de servirlo le quitamos las "protecciones" en la oreja y el rabillo, que quedaron también estupendos.

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Todo lo que utilizamos en las papas panadera fue comprado en Elvas -salvo el vino- un pueblo de Portugal, muy cerquita de Badajoz, que tuvimos el placer de visitar la semana pasada; nos metimos en el mercado e hicimos la compra de la semana en el puesto de un viejillo de campo amable y amoroso, ni que decirles que nos salió baratísima y con una calidad de producto increíble.